El cuero agradece un poco de atención. Nada de esto lleva mucho tiempo, y casi todo consiste simplemente en cómo guardas y secas la chaqueta.
Hábitos del día a día
- Cuélgala bien. Usa una percha ancha y con forma para que los hombros conserven su estructura. Evita las perchas finas de alambre.
- Déjala respirar. Guárdala en un lugar fresco y ventilado, nunca en una bolsa de plástico.
- Mantenla alejada del sol fuerte y del calor. Una exposición prolongada reseca y decolora el cuero.
- Vacía los bolsillos. Los objetos pesados deforman el cuero.
Si se moja
Seca el exceso de agua con un paño suave y deja que la chaqueta se seque de forma natural a temperatura ambiente, sobre una percha. No uses nunca radiador ni secador: el calor rápido puede volver el cuero rígido y quebradizo. Una vez seca, un acondicionador ligero ayuda a devolverle la flexibilidad.
Limpieza y acondicionado
Retira la suciedad superficial con un paño suave y seco. Acondiciona el cuero liso unas cuantas veces al año, o cuando empiece a notarse seco. Prueba siempre un producto nuevo en una zona oculta. El ante es distinto: usa un cepillo para ante para levantar el pelo y una goma para las marcas, y evita las cremas y los aceites.
Cuándo pedir ayuda
Para manchas profundas, desgarros o costuras que se sueltan, acude a un limpiador o reparador profesional de cuero en lugar de intentar arreglarlo en casa.